Los límites pueden proporcionar felicidad

 

Por Nora González

Saber poner límites y respetarlos no sólo hay que establecerlos en la infancia, también nos ayuda a ser mejores ciudadanxs; ya que proporciona esa conciencia del respeto a las normas y a las personas. Y saber que hay consecuencias en nuestras decisiones que tienen un impacto en los demás.

La importancia de poner límites en el desarrollo de las relaciones interpersonales es la parte más complicada y difícil; porque surge la necesidad de ponerlos entre familiares, amigxs e incluso con nuestras parejas. Y se relaciona con la felicidad o bienestar, porque nos da paz. Ya que, a través de los límites, expresamos tanto lo que queremos, como lo que no. Sin dejar de pensar en los demás. En incontables ocasiones, nos podemos meter en situaciones complicadas por no saber decir que “NO” por pena o por el qué dirán.

Es difícil, porque naturalmente nos gusta agradar a los demás; así que el poner los límites es poco popular y tememos caer mal a los demás o que nos consideren “mala onda” pero es necesario.

Porque seremos capaces de identificar qué es lo que queremos y tener claro lo que no podemos permitirles. Saber cuándo se dan estas situaciones, no es tan sencillo; pero la intuición, generalmente nos lo dice. Porque al no haber puesto estos límites, nos hemos involucrado en algo que no queríamos.

Para hacerlo de una manera correcta, hay que elegir un buen momento. Ser claros, directos y sobres todo utilizando buenas palabras. Que manifiesten por qué no queremos o no nos interesa cierta situación. Porque decimos que sí, al pensar que podemos herir a los demás; pero si se expresa de manera correcta, los demás deberían entenderlo. Y si no es así, hay que asumir ese riesgo.

Hay algunos ejemplos que nos pueden servir para ponerlos en práctica:

  • Con los pequeñxs: al pedirles que ordenen sus juguetes, se les puede decir que no olviden recogerlos y dejarlos en su lugar en vez de “RECOGELOS”
  • Con personas que invaden nuestro espacio escribiendo y llamando a horas inesperadas: proponer un horario en donde es más cómodo para atender una llamada o enviar un mensaje antes para saber si se está disponible para hablar.
  • Con un familiar; cuando se nos impone una fecha para una reunión o la asignación de una cierta responsabilidad: se puede responder diciendo, en esta ocasión yo sólo puedo tal día y puedo encargarme sólo de x cosa. Sin ahondar más en la explicación.

Es fundamental intentar decir que no queremos algo con el humor, tono, situación y palabras adecuadas. Esto con el fin de que funcione para nosotros mismos y para los demás.

 


Artículo escrito por Nora González


Nora González cuenta con más de 15 años de experiencia en el sector social, tanto en México como en España.

Su trayectoria ha estado enfocada en áreas sociales; en el ámbito público y en Organizaciones Civiles. Además ha desempeñado cargos en Participación Ciudadana, Prevención de la Violencia de Género, Diseño y Formulación de Proyectos de Cooperación Internacional y Capacitación y asesoría en Recaudación de Fondos.

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