En el marco de la Semana Mundial del Agua: Cada alimento que llega a nuestra mesa tiene una historia detrás. Una historia que comienza mucho antes de entrar a una cocina, un supermercado o una fábrica. Comienza en el campo y en gran medida, con un recurso esencial para hacer posible la producción de alimentos: el agua.
Hoy, en la Semana Mundial del Agua, hablar del futuro de la alimentación implica reconocer cómo cuidamos y gestionamos este recurso. La agricultura depende de ella, pero en un contexto de creciente presión sobre las fuentes hídricas, el reto ya no es únicamente producir más, sino aprender a hacerlo de una manera más eficiente y sostenible.
En un contexto de creciente presión sobre las fuentes hídricas, la tecnología se ha convertido en una aliada para hacer un uso más eficiente del agua en la agricultura. Herramientas como los sistemas de riego por goteo, los sensores que monitorean las condiciones del suelo y el análisis de datos con inteligencia artificial permiten a los productores saber con mayor precisión cuándo y cuánta agua utilizar. Así, la tecnología está ayudando a optimizar las prácticas agrícolas y a transformar la manera en que se cultivan algunos de los ingredientes que llegan a nuestra mesa.
Esta evolución también se refleja en los campos de papa de PepsiCo México, donde la compañía ha implementado prácticas que permiten hacer más eficiente el riego y, con ello, reducir en un 30% el uso de agua entre 2015 y 2025, sin comprometer la productividad.
Pero el cuidado del agua no termina en el campo. También implica hacer más eficientes las operaciones industriales y fortalecer la gestión del recurso a lo largo de la cadena de valor.
En sus plantas, ha logrado reducir en un 70% el consumo de agua desde 2015. Además, la compañía ha incorporado tecnologías que permiten recuperar y reutilizar agua dentro de sus procesos.

Al mismo tiempo, las alianzas se han convertido en una pieza fundamental para enfrentar desafíos que ninguna organización puede resolver por sí sola. Un ejemplo es el trabajo con Kilimo y Nuup, enfocado en impulsar una mayor eficiencia hídrica en las cuencas Bravo San Juan, San Fernando y Moctezuma.
A través del uso de tecnología, análisis de datos climáticos y acompañamiento técnico, productores agrícolas reciben recomendaciones para optimizar sus prácticas de riego. Al cierre de 2025, el proyecto había contribuido al ahorro de 472,356 m³ de agua y beneficiado 236 hectáreas agrícolas, con casos en los que se han alcanzado reducciones de hasta 57% en el consumo hídrico.
Estas acciones parten de una idea sencilla, pero cada vez más relevante: el futuro de nuestros alimentos depende también de la forma en que cuidamos el agua hoy.
«Antes de llegar a nuestra mesa, cada alimento depende de una cadena de valor en la que el agua es un recurso fundamental. Por ello, en PepsiCo México trabajamos para integrar una gestión más eficiente del agua, desde el campo y nuestras operaciones hasta las comunidades donde tenemos presencia. Nuestro enfoque es generar resultados medibles que contribuyan a fortalecer la disponibilidad y resiliencia hídrica en los territorios donde operamos», expresó Leonor Quiroz, Directora Sr. de Comunicación Corporativa e Impacto Social de PepsiCo México.
En PepsiCo México, la protección del agua es parte esencial de nuestra visión de sostenibilidad. A través de innovación, colaboración con productores y programas comunitarios, buscamos garantizar que cada gota se aproveche de manera responsable. Porque cuidar el agua no solo significa preservar un recurso vital, sino también asegurar el bienestar de las comunidades y la resiliencia del sistema alimentario frente a los retos del futuro.
Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado
Fuente: Comunicado de prensa




