Cómo aprovechar las alianzas para compartir conocimiento sobre los ODS

¿Cuántas veces hemos tenido una idea, intentado llevarla a cabo y desistido porque nos hace falta algo para lograr nuestro objetivo? Me atrevo a afirmar que, a nivel personal, cuando las hemos ejecutado exitosamente ha sido porque encontramos apoyo. Lo mismo les pasa a las organizaciones. 

Eel 2015, la definición de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) – Agenda 2030 marcó un momento clave en reconocer la importancia de los vínculos entre los distintos actores sociales para lograr el éxito.

El papel primordial de esta colaboración se ve reflejado explícitamente en el Objetivo No.17: “Alianzas para lograr los objetivos”. Desde el establecimiento de esta meta, el sector privado, los gobiernos, la academia y la sociedad civil han incrementado esfuerzos en materia de ODS para integrarlos dentro de sus prioridades y generar iniciativas asociadas a su cumplimiento. Sin embargo, aún se presentan retos para fomentar alianzas intersectoriales y, especialmente, para involucrar a la ciudadanía como un actor más en la transformación social y progreso de sus comunidades. 

Comprometidos con ese propósito, te brindamos cuatro recomendaciones para aprovechar las alianzas como instrumento para compartir conocimiento sobre los ODS.

1. El público dicta el método

Antes de plantear una iniciativa para compartir conocimiento y buscar alianzas, es esencial definir a quiénes estarán dirigidos los esfuerzos, es decir, el público objetivo. Esto funcionará como filtro sobre cuáles asociaciones son más pertinentes y orientará nuestras tácticas a la audiencia sobre la cual deseamos inspirar acción.

Podrías comenzar haciéndote algunas preguntas como estas: ¿Qué le interesa al público al que estás apelando?, ¿qué nivel de conocimiento sobre el tema tiene?, ¿cuál es el valor agregado que el público obtiene participando? Ten en cuenta factores como la edad, el país de origen, el nivel de la educación y el contexto social de los grupos objetivo, ya que de eso dependerá la forma más efectiva de estructurar e intercambiar la información.

2. La unión (estratégica) hace la fuerza

A la hora de formar la alianza, lo principal es establecer objetivos claros, un esquema sólido de trabajo e indicadores de éxito para diseñar una propuesta transparente, realizable y medible. Va más allá de colaborar por colaborar. Como en el mutualismo, el principio de unirse es que cada parte brinde a la mesa aportes que colectivamente representan un uso más eficiente de sus recursos.

El primer paso es plantearte a cuáles ODS responde el marco estratégico de tu organización y hacer un mapeo multisectorial de instituciones, organismos y/o compañías con las que una alianza podría agregar valor. La gestión del conocimiento juega un papel fundamental en este diagnóstico: ¿a cuál(es) ODS responde nuestra misión y la misión de nuestro aliado?, ¿qué conocimiento o ventaja técnica tiene nuestra organización que podría ser valiosa en alianza con otro tipo de entidad? y ¿qué oportunidades habría de complementar ese conocimiento y desarrollar una iniciativa de impacto?.

3. Entre más espacios inclusivos, más conocimiento

Los espacios abiertos de experimentación y colaboración son óptimos para empoderar a individuos u organizaciones que tienen proyectos sobre los ODS, pero que carecen de apoyo en materia de conocimiento y buenas prácticas para ejecutarlos.

Un gran ejemplo son los Laboratorios de Innovación Ciudadana de la Secretaría General de Iberoamérica (SEGIB). Estos encuentros representan una ventana para poblaciones vulnerables de compartir sus necesidades y, para los líderes de los proyectos, de conectarlas con los ODS, además de generar impacto local y promover equipos multiculturales.

4. La continuidad es nuestra mayor aliada

Desarrollar proyectos conjuntos implica mucho esfuerzo. Tanto, que es fácil aplaudir al cierre de la iniciativa y olvidar hacer seguimiento. Al finalizar el producto de una alianza, es esencial revisar los resultados, contrastarlos con las metas que se establecieron al inicio e identificar oportunidades de mejora. Una buena práctica consiste en documentar los hallazgos para que sirvan como referente para otras organizaciones o, incluso, para futuras iniciativas de las organizaciones involucradas.

De la misma forma, es importante no descuidar a aquellas personas que participaron. ¿Cómo nos aseguramos de que entendieron el mensaje sobre los ODS? y ¿qué acciones estamos tomando para realmente escuchar y tener en cuenta sus insumos? Evaluar los esfuerzos y preguntar qué otra información les interesaría conocer a tus públicos puede ser una valiosa forma de engancharlos y que participen en nuevas actividades.

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Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo | | Por Mariela López Hidalgo | Editado por Difusión con Causa, 15 oct, 2019

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